Esta fue la visión que se nos quedó en la retina el primer día de grabación. Un estudio impresionante que hacía retumbar cada golpe de antonelo en nuestras orejillas, el primer ladrillo de la casa piltráfica se ponía.
Fue un viaje relámpago que repetiríamos más tarde para empezar a entretejer nuestros temas con instrumentos más pequeños. El segundo viaje que aún está siendo fue por carretera y por todos nuestros cuerpos, nos estamos estamos estirando y pequeña piltrafas se nos está quedando ya solo en el nombre...está creciendo día a día. Mucha dedicación y cien por cien de emoción continua.
Tanto nos desnudamos metafóricamente que algunas tardes se convierte en literal al llegar a las playas de Puzol. Otras simplemente nos llenamos de arena, sal, palas. Cada día se intensifica aún más el ritmo, a-hora sí, el baño es un rito del que no hemos escapado aún ni uno de ellos, el barco de papel nada a diario por el levante.
